Un planeta menos contaminado gracias a la impresión 3D

impresora 3D

Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en el mundo de hoy es la contaminación. Algo que tiene consecuencias a corto y largo plazo, para nuestra salud, además de estar está sobre calentando el planeta y creando un ecosistema insostenible para preservar la vida.

La impresión 3D puede ayudarnos a reducir las emisiones de CO2, especialmente aquellas que vienen de la mayores fuentes de contaminación, tales como el avión o los medios de transporte terrestres.

El avión, es el más utilizado  para trasladar mercancías de un país a otro, debido a su rapidez y alta capacidad de almacenamiento, por eso es considerado el más contaminante.

Es cierto que algunas empresas del sector aeroespacial, empiezan a entender la gravedad del asunto, y están intentando reducir su impacto. Un ejemplo de ello es Airbus, quien dice estar invirtiendo en investigación de nuevas tecnologías de propulsión, para reducir el CO2 a un 50% de aqui al año 2050. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos,  los científicos y ambientalistas indican que no es suficiente.

¿Pero si en vez de esperar a 2050, pudiéramos eliminar, o  al menos reducir gran parte de esos traslados en avión ?

La tecnología de impresión 3D ya está contribuyendo a ello, y avanza cada día más para que esto sea posible. Este método de fabricación nos da la posibilidad de enviar los diseños de los productos digitalmente, para que puedan ser fabricados de manera local, lo que evita que tengamos que usar medios de transporte contaminantes.

La maquina fabrica / replica el objeto digital en un objeto tangible y funcional.

Sin embargo, no todos los productos se pueden fabricar con Impresión 3D. Por ese motivo, la tecnología sigue en constante desarrollo, y cada vez ofrece más posibilidades de fabricar diversos materiales (Desde plásticos, hasta metales  o incluso alimentos, y tejido vivo , entre otros ) y su aportación a día de hoy puede ser clave para la mejora ambiental de nuestro planeta.

En la actualidad lo más popular son las impresoras 3D de plástico (FDM) (Pero existen diversos tipos de tecnologías de impresión 3D). Para evitar que los productos creados con estos plásticos sean contaminantes, se han fabricado diferentes dispositivos pensados bajo el concepto de economía circular, que permiten fundir el material para su reutilización, permitiendo que podamos volver a imprimir un objeto, y dándole un nuevo uso, en lugar que sigamos acumulando residuos.

Un ejemplo muy interesante de ello es la propuesta de “Precious plastic” , un proyecto del diseñador holandés Dave Hakkens, quien se propuso contribuir desde su profesión a la mejora del ecosistema. Su iniciativa empezó como un proyecto de grado de la Academia de Diseño de Eindhoven, y hoy es una realidad en varios paises.

Se trata de un sistema que permite la reutilización de diversos plásticos, que además es open source, es decir, toda su documentación está abierta, y puede ser replicado en cualquier parte del mundo. En este video se ve en detalle cómo funciona:

En el mapa de la web, podrás apuntarte a esta iniciativa, y encontrar a quienes están desarrollando este proyecto cerca a ti.

De igual manera la investigación en materiales sigue avanzando en la búsqueda de que los materiales sean cada vez menos contaminantes.

Inicialmente para este tipo de impresoras se utilizaban plásticos como ABS, ( acrilonitrilo, butadieno y estireno) que se destaca por ser altamente resistente al impacto, pero que lamentablemente es un material más contaminante.

Luego se empezó a usar el PLA , un material menos contaminante por ser creado a base de maíz (ácido poliláctico) con lo que se decia que era « biodegradable«. Sin embargo, para que realmente se pueda degradar de manera natural, es necesario que esté en condiciones especificas de temperatura y humedad.

Existen también los biofilamentos, que en realidad son hibridos del PLA , que se mezclan con componentes que provienen de desperdicios de alimentos como el café , la cerveza, conchas de ostras, almidones vegetales, aceites, algas, cáñamo entre otros.

Pero de momento no existe un material que no contamine al 100%, con lo que la alternativa de fundirlo y reutilizarlo es una muy buena opción para evitar que se acumulen desperdicios.

Otra ventaja de la impresión 3D respecto a reducir la contaminación, es que no es necesario fabricar tantos productos en masa, evitando la manufactura de objetos que no llegarán ni siquiera a ser vendidos o utilizados, sino que es posible crearlos bajo demanda.

De igual manera, los diseños pueden ser optimizados para utilizar la cantidad mínima necesaria de material, optimizando el uso y disminuyendo el gasto energético de la máquina.

Diseño que emplea el mínimo material.

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